lunes, 11 de noviembre de 2013

La seguridad de la información


Hoy revoloteamos alrededor de la pregunta que plantea este mismo blog ¿Cuanta seguridad necesitas? En esta ocasión queremos tratarlo partiendo de un tema que puede parecer atípico para este espacio pero que es noticia más que nunca en los últimos tiempos y tiene como protagonistas a personas, empresas y gobiernos; la información.  
Estamos en la era de la información, la era en que la información es un bien preciado y crece de forma exponencial ante la mirada de conceptos desconocidos aun para muchos; big-data, cloud computing, etc. Conceptos que permiten a las empresas mejorar los servicios de forma directa o indirecta y en los que la seguridad es imprescindible para su éxito.
Desde primera hora de la mañana generamos información sin ser conscientes de ello; al encender la luz, al hacer un pago, al acceder a  internet, redes sociales… mil movimientos que dicen mucho de nuestras vidas.


¿Pero cuál es el tratamiento y uso que queremos dar a esa información? 

Hoy es el día en que aún estamos debatiendo normas de seguridad de la información a nivel internacional que acojan todas las inquietudes. Este mismo año 2013 hemos vivido las negociaciones entre EEUU y Europa, estando todavía pendiente el nuevo reglamento europeo de protección de datos.
No son pocas las anécdotas que a nivel mundial están surgiendo alrededor de este tema desde tiempo atrás. Anonymous, Wikileaks, CIA, Obama, Merkel, Snowden, Assange… son nombres que bien podrían figurar en una nueva saga de Matrix.
Y es que parece que la tecnología siempre nos sorprende en pañales, en la era de la industrialización no hicimos reflexión ecológica, y en esta era de la información ya vamos tarde…
Mientras los gobiernos y estructuras debaten las normas del juego entre conceptos como; seguridad, confidencialidad, privacidad, integridad, libertad, transparencia…etc.  Las personas seguimos compartiendo la  información sin leernos demasiado la letra pequeña de servicios y contratos, confiando tal vez en exceso en el buen uso de la información y esperando que nadie nos robe el alma. Grandes “nubes” como Google, Facebook, etc. han sido ya objeto de denuncia con resultados para todos los gustos.

En lo que respecta al sector de seguros, la seguridad de la información nos atañe de forma especial por la sensibilidad de los datos que tratamos. Un sector que tiene su origen en las agrupaciones de gremios y en la colaboración en momentos difíciles y sensibles, la concienciación e inquietud en lo que respecta a la seguridad de la información es continua. Lejos quedan aquellos tiempos en que en nuestras memorias anuales despedíamos  a los socios fallecidos o se mostraba el apoyo entregado durante su convalecencia, algo que hoy sería objeto de sanción por la actual LOPD. 
El cumplimiento de la LOPD y la importancia de la seguridad de la información nos han hecho reflexionar sobre el uso de la misma y modificar pautas hacia la confidencialidad e integridad de los datos que igualmente nos acercan a nuestros clientes con seguridad. 

¿Y cómo se presenta el futuro ya presente de la información?

En el sector de seguros, mientras atendemos a la regulación entre gobiernos, disponemos de nuevas tecnologías que nos invitan a innovar y utilizar la información para mejorar aún más nuestros servicios; ofrecer al cliente productos personalizados y adaptados de cerca, accesos online que atiendan a la necesidad de transparencia…etc. Todo ello bajo la batuta de la seguridad de la información; atendiendo a la normativa vigente y prestando atención a los sistemas de seguridad perimetrales emergentes.
Puede que a nuestro sector, como a otros, la tecnología le sorprenda también con cambios importantes en la forma de trabajo (o no…) y nos lleve a lo que ahora puede parecer una película de ficción; gafas inteligentes a través de las cuales se ve y recoge un mundo de información, proyectos como los de un láser que permite recoger datos de salud a través de la piel y estimar los años de vida (para quien quiera saberlo), etc. 
Y ante todo ello la seguridad de la información no solo como una herramienta de trabajo sino como un producto más a asegurar. Y es que las llaves de nuestra caja fuerte son hoy claves de accesos online a nuestra identidad donde reside información personal, económica, etc. Existen varias soluciones aseguradoras en el mercado para entidades, sin embargo no son tantos los productos que encontramos adaptados a  las personas tal vez por falta de demanda. A día de hoy aun es fácil encontrar a alguien que tenga su contraseña pegada con un post-it en la cartera o similar, sin embargo la conciencia real de las personas respecto a los ciberiesgos va en aumento.

No se trata de preocuparnos sino de ocuparnos.

Referencias:

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